No busques
en la tristeza
mi nombre,
mis ojos,
no sueñes
con hallarme
sin fuerza
entre las cosas rotas,
no me esperes
en la carretera
de la oscuridad
y el silencio
porque mi camino
es de espada.
Esa es la palabra,
soy como una espada
constante.
Cada día es una lucha
y trabajo sin pausa
para culminarla
en victoria,
porque
yo doy forma
a toda materia
que rodea mi estela,
nada puede detenerme.
La luz es mi traje
y resplandece,
sobre las cosas grises,
y mi sonrisa,
mi sonrisa quema
la melancolía,
y sacude
la infectada
dentadura de la tristeza,
y el dolor huye, huye, huye
de mi felicidad radiante.
Mariano Nkogo Ehapo
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