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lunes, 31 de octubre de 2011

MI VIDA:

Cómo decirte:
Que no tengo nada que ver con la tristeza.
Tengo una cita constante con la vida,
que es una manzana completa,
como una sonrisa mía.

Cómo decirte:
Que estoy constantemente en movimiento.
                Que mañana tengo un nuevo  partido
y en la noche me esperan el baile y la música
para dar melodía mi existencia.

Cómo decirte:
Que me esperan mis amigos con aplausos,
con abrazos calurosos por cada logro,
con tardes de felicidad ininterrumpidas
como olas constantes.

Cómo decirte:
Que disfruto de la creatividad de los niños.
Que estoy feliz por la existencia del pan,
el carisma de la mujer y la mano del hombre.
Que formo parte de este planeta.

Cómo decirte:
Compañera, amiga, media luna,
que me has ofrecido algo más que palabras,
que esas palabras me han elevado como una montaña,
que ni la tormenta de los hombres pueden derrumbar.


Cómo decirte:
Que no tengo nada que ver con la tristeza.
Que no pienso en regalar mi sobrero a la muerte.
Que duerme como un niño
y despierto como un adulto extraordinario.

Cómo decirte:
Que la vida es  bella y joven
como una mujer recién enamorada.
Que mi amor es como un rayo dorado
que transforma la oscuridad en luz.

Cómo decirte:
que si me caigo,  vuelvo  a levantarme,
que no vivo ni camino en silencio
que no lloro ni uso la palabra melancolía.
que cada día creo una nueva historia.

Cómo decirte:
que no amo las cosas perfectas
si no las extraordinariamente sencillas,
que estoy a gusto con mi mejor amigo
y mi peor enemigo – Mariano.


sábado, 29 de octubre de 2011

TENGO:




Tengo una mirada vacía

Una lágrima helada.

Unas palabras rotas

Un beso frio.

Una ventana cerrada.

Una rosa muerta.

Una paloma sin alas.

Una carretera desierta

por donde camina

un muchacho solitario
 .
con los ojos más tristes del universo.



Tengo noches deslumbrantes

de luna llena y estrellas ,

estrellas  que flotan como burbujas.

Un manantial, una  montaña desnuda

hecha con miel infinita.

Una isla de frutas y sonrisas.

Un mar azul con peces entre las olas.

Unas manos calurosas

que te esperan al final del camino

para sujetarte si te quedas sin fuerzas,

para ofrecerte el agua, el pan y  la vida.