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domingo, 5 de julio de 2015

LAS CONDENAS INEFICACES.


El castigo que conlleva a la condena, donde acaban los individuos en las prisiones el resto de sus vidas, incluso la pena de muerte del cual muchos países se sienten afortunados por ejecutarla, manteniendo la idea de  que es el mejor método para erradicar el terror.

Desde mi punto de vista, con todas mis facultades y mi íntegra conciencia y afirmación, considero que si apoyamos la pena de muerte lo único que nos aseguraremos es de ocultar el problema pero jamás erradicarlo, porque ya sabemos que en muchos países donde se aplica la pena de muerte el índice de criminalidad sigue su curso, y por otra parte los individuos que han violado, acecinado y cometido todo tipo de atrocidades incluso después de finalizar sus largas condenas muchos han vuelto a cometer los mismos crímenes, sin ánimo de arrepentirse.

Entonces, estos hechos no pueden pasar desapercibidos para el estado, para los cuerpos de seguridad, para las víctimas,  las familias afectadas, para los ciudadanos y las asociaciones. Tenemos que exigir al poder judicial, a los tribunales, a los jueces que se juzgue siempre con toda la parcialidad, siendo neutros, que se ajuste la condena al delito que se haya cometido, que se castigue sí, pero con objetividad, que las prisiones no se conviertan en edificios con celdas para incrementar  la pasión agresiva de los condenados, que ir a prisión no signifique tener ganas de venganza hacia la propia justicia, que estar en prisión no conlleve deseos de quitarse uno la vida con sus propias manos.

Debemos castigar, sí pero también educar, nos gusta juzgar sí, pero nos cuesta corregir, tenemos odio, sí, pero nos tenemos que controlar, nadie tiene el derecho supremo de arrebatar la vida a un ser humano, y todo aquél que viole, acecine, tiene que ser juzgado, pero si la justicia consiste en quitarle la vida a el sujeto condenado, y además la sociedad apoya tal resolución, entonces el poder judicial, los tribunales, el juez y la sociedad no se podrán diferenciar del acecino.

La educación tiene que ser la máxima por alcanzar para las personas, los niños son el futuro y por este motivo necesitan desarrollarse en un ambiente digno, de valores, con principios éticos y con la cultura y educación necesaria para tener conciencia de sus derechos, de su esencia como ser humano, así podrán respetar la vida, la dignidad de los demás humanos cuando se hagan hombres.

Necesitamos trabajar más en métodos que eviten los actos de criminalidad, violación, tráfico de personas, la responsabilidad del estado, de los gobernantes  es de invertir en la cultura, en técnicas para ofrecer oportunidades a los jóvenes, los padres necesitan desarrollarse, aprender cómo ofrecer a sus hijos unas bases éticas, unos comportamientos idóneos, ofrecer más amor a los hijos, estar más tiempo con ellos, escucharles, conocerles, entender su miedos y apoyarles en su largo camino del aprendizaje,  y los profesores, los medios de comunicación, la economía, la globalización, las redes sociales y en definitiva la sociedad tienen que colaborar en el cuidado de la información que se emite, evitando la manipulación, ofreciendo oportunidades laborales, defendiendo la integridad, valorando a las personas por sus conocimientos, habilidades y no por sus orígenes, o su inclinación sexual, de este manera nadie se sentirá marginado, discriminado, excluido de la familia ni de la sociedad y nuestras comunidades podrán vivir en paz y no sobrevivir en guerras.




                                                                    Mariano Ehapo.

lunes, 29 de junio de 2015

LOS IMPARABLES.



Hay que tener coraje para luchar en este mundo, hay que desarrollar la fuerza mental que te ayude alcanzar tus metas, hay que tener la furia de una leona cuando alguien intenta dañar nuestras ilusiones, hay que ser valiente, imparable y constante como si no hubiera mañana.

La vida es corta y contraproducente, el tiempo nunca está a nuestro favor, el día se va y pronto llega la noche con su nube oscura, pero  aunque el invierno sea duro, pronto llega la primavera y al fin gobierna el sol, la luz dorada y la tristeza huye, la oscuridad se rinde y nosotros los hombres con sueños y esperanzas renacemos para seguir haciendo nuestros sueños una realidad inminente.

El camino será largo para quienes aspiran a grandes objetivos, para los inconformistas, para los que tienen una pasión, una habilidad y en definitiva un propósito. 
El camino será duro, lleno de obstáculos, pero los valientes carecen de miedos cuando el sueño es grande, porque saben que el miedo es: una falsa evidencia aparentemente real. Porque para los valientes las dificultades se convierten en retos, en oportunidades para aprender y madurar, porque para los valientes no hay miedo al fracaso, no hay miedo por equivocarse, porque saben que la vida forma parte de esto, porque para los valientes todo se convierte en una aventura y en un reto.

Los de espíritus grandes, los imparables, saben que en la vida hay que exponerse a situaciones complejas, saben que deben retar sus límites, saben que en la vida no se puede negar aquello en lo que no se haya expuesto primero, los de espíritus grandes, están seguros que no se puede estar con los brazos cruzados esperando la suerte y las oportunidades, esperando el momento perfecto. Los de espíritus grandes están seguro de sí mismo y van a luchar y a trabajar con toda su energía y determinación, con toda su pasión, fe y sus virtudes, porque saben que tienen que levantarse temprano, para ir a por lo que es suyo en el universo.


                                                     
                                                                                                Mariano Ehapo

martes, 6 de enero de 2015

LOS JÓVENES VIEJOS



Los jóvenes que anuncian su fracaso, son aquellos que no tienen objetivos en la vida,
que no se marcan ninguna meta.
Estos jóvenes entran en el tren del fracaso, viven como jóvenes viejos, tienen el espíritu de un
anciano enfermo a punto de ser ingresado. ¡Son jóvenes sin fuerza de voluntad, sin ilusión, sin
ambición! Estos individuos solo viven de sus instintos primarios, son amantes de los vicios,
como por ejemplo: el alcohol, las drogas y la concupiscencia, etc.


Estos  seres solo ven el tedio, están sometidos al aburrimiento y sus corazones son tan débiles
que absorben todo el dolor, toda la tristeza, en definitiva, tienen una negación a toda luz, a
toda vida, a toda verdadera felicidad.


Cuando  estos jóvenes viejos, completan parte de su ciclo de vida y llegan por ejemplo: a los
sesenta años, empiezan en sus vidas las dolencias, la mala digestión, el tormento, las fracturas,
la decepción personal, el sentirse incomodo con uno mismo, sus cuerpos están formados de
materias deterioradas, con  imágenes ridículas, de espanto, hastío y una mente con pesadillas.


También comienza la lucha del “yo” del “ello” y el  “superyo”. La lucha del remordimiento de
conciencia, de la mente, el tormento que provoca al ridículo adulto, insomnio y le hace levantar
en  medio de la noche para interrogarse así mismo, para preguntarse por ejemplo:
-¿Por qué ya no se fijan en mí las mujeres?
¿Dónde fue mi juventud?
¿Por qué no vienen mis amigos? ¿Por qué me abandonó mi familia?
 Y así todas las noches, con voces llenas de ¿por qué?

Pues yo tengas las horribles respuestas que sus duros oídos deben acostumbrarse a escuchar:
Las mujeres se asustaron con vuestra presencia, porque ellas tienes mejores gustos.
Nunca tuvisteis juventud, porque fuisteis unos jóvenes viejos, unos mal constituidos.
Fuisteis unos bufones, no tuvisteis amigos, tuvisteis eso sí, buitres.
Y vuestras familias se cansaron, se avergonzaron de vuestro esperpento.



                          Mariano Ehapo.