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viernes, 20 de enero de 2012

¿Y CUÁNTA BELLEZA TINES?




¿Y cuánta belleza tienes?
que hasta  la luna te envidia,
la noche te decora
con  sus estrellas cristalinas
y el mar te baña y besa
tus delgadas y largas piernas de mariposa.


¿Y cuánta belleza desprendes?
que hasta la primavera te protege,
los diamantes repiten tu nombre,
el viento refresca tus manos
y las hojas quieren quitar el oro
que duerme entre tus cabellos.



¿Y cuánta belleza escondes?
¿Cuánta belleza produce tus ojos,
tu risa pura como una cascada,
tu voz suave y lenta como la lluvia?
¿Cuánta bella se repite en el fondo azul
de tu corazón de mar y cielo?



Yo solo te pido siete perlas:
Una mirada,
fija, exacta,  definitiva y expresiva.
Un beso,
completo,  profundo, espeso y repetitivo.
Un abrazo,
cálido, amplio, sincero y permanente.
Una palabra,
de oro, plata, mineral y firme.
Una caricia,
suave, lenta, inédita y eterna.
Un te quiero,
sólido como una piedra o una montaña.
Un te amo,
constante como el mar que te baña.




                                                                  Mariano Nkogo

jueves, 12 de enero de 2012

HOY




Bésame, besadora,
de noche y de día.
con la suavidad
de tus labios.


Bésame fuerte, lento
como si en mi boca
tus labios se detuvieran
y sin esfuerzo se derritieran.


Juega con mi boca
y da forma mis labios.
Voy a sustituir el partido
por tus labios reales.


Define esta pasión
con un beso completo,
de ángulos carnosos
y sonidos repetitivos.

Detenme, mírame
con tus ojos dorados
y cierra y abre mi boca
con un beso profundo.


Aun cuando no te lo pida,
mujer, bésame, bésame
con tus ligeros, amplios,
húmedos y delgados labios.


Bésame sin miedo,
cella tus labios en mi boca.
Otórgame el beso
de tu primavera.


Bésame, besadora
porque no puedo
pasar un segundo
sin tu poderosa boca.


Bésame, besadora.
No te detengas
aun que caigan estrellas,
y vuelvan los hombres a la guerra.




                       Mariano Nkogo

sábado, 7 de enero de 2012

CIRCUNSTANCIAS





A veces me detengo,
me miro a mí mismo,
me detesto y me quejo,
y me da rabia y me da rabia.


Otras veces camino y no me detengo,
pero pienso en mis ojos,
en mis oídos y en mis pies cansado,
y todo me da rabia y me da rabia.


Y en ocasiones corro, corro y corro,
y me suda el cuerpo y me canso,
y mi corazón, duplica su trabajo,
y me da mucha y tanta rabia.


Y en otros momentos sencillamente pienso,
en todo lo que sé y no tengo,
en todo lo que lucho y no consigo,
en todo lo que deseo y no amo.


A veces no sé, no siento,
y me da tanta rabia
que deseo por un momento
dejar de ser hombre.



                                                     Mariano Nkogo