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martes, 6 de enero de 2015

LOS JÓVENES VIEJOS



Los jóvenes que anuncian su fracaso, son aquellos que no tienen objetivos en la vida,
que no se marcan ninguna meta.
Estos jóvenes entran en el tren del fracaso, viven como jóvenes viejos, tienen el espíritu de un
anciano enfermo a punto de ser ingresado. ¡Son jóvenes sin fuerza de voluntad, sin ilusión, sin
ambición! Estos individuos solo viven de sus instintos primarios, son amantes de los vicios,
como por ejemplo: el alcohol, las drogas y la concupiscencia, etc.


Estos  seres solo ven el tedio, están sometidos al aburrimiento y sus corazones son tan débiles
que absorben todo el dolor, toda la tristeza, en definitiva, tienen una negación a toda luz, a
toda vida, a toda verdadera felicidad.


Cuando  estos jóvenes viejos, completan parte de su ciclo de vida y llegan por ejemplo: a los
sesenta años, empiezan en sus vidas las dolencias, la mala digestión, el tormento, las fracturas,
la decepción personal, el sentirse incomodo con uno mismo, sus cuerpos están formados de
materias deterioradas, con  imágenes ridículas, de espanto, hastío y una mente con pesadillas.


También comienza la lucha del “yo” del “ello” y el  “superyo”. La lucha del remordimiento de
conciencia, de la mente, el tormento que provoca al ridículo adulto, insomnio y le hace levantar
en  medio de la noche para interrogarse así mismo, para preguntarse por ejemplo:
-¿Por qué ya no se fijan en mí las mujeres?
¿Dónde fue mi juventud?
¿Por qué no vienen mis amigos? ¿Por qué me abandonó mi familia?
 Y así todas las noches, con voces llenas de ¿por qué?

Pues yo tengas las horribles respuestas que sus duros oídos deben acostumbrarse a escuchar:
Las mujeres se asustaron con vuestra presencia, porque ellas tienes mejores gustos.
Nunca tuvisteis juventud, porque fuisteis unos jóvenes viejos, unos mal constituidos.
Fuisteis unos bufones, no tuvisteis amigos, tuvisteis eso sí, buitres.
Y vuestras familias se cansaron, se avergonzaron de vuestro esperpento.



                          Mariano Ehapo.





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