No, no fue la primavera,
no fue la luna,
ni fueron las estrellas,
tampoco los ángeles.
Fueron tus ojos
como luz, como luz del día,
tu sonrisa,
esa sonrisa tuya,
tu voz de música,
tu delicado cuerpo
que no es de esta tierra
quien me inspiraron
a escribir poesía.
Porque el amor
nació en tu corazón
y de tus manos,
la ternura y el cariño.
Naciste para ser contemplada,
porque con tu presencia mi
tristeza
se transforme en alegría.
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