Me gusta la dulzura,
me voy al mercado
a por toda clase de fruta,
desnudo la uva
exprimo las naranjas,
libero las mandarinas.
Me voy corriendo a la bollería,
me pido un dónut redondo
como un aniño comestible,
me llevo un cruasán o una napolitana,
agregando las rosquillas y las berlinesas.
¡Qué agradable son las palmeras!
Me detengo en la pastelería
y divido las tartas hechas con nata
o almendras o chocolate duplicado.
Disfruto del de todos los ingredientes
de su dulzura, ternura y fresca.
¡Es tan suave la harina dorada!
Me guantas los caramelos
porque no son amargos,
me gustan las gominolas,
los chicles con formas
sin olvidar las nubes,
agregando las fresas y las moras.
Así vivo y paso el día
envuelto en la dulzura
de cada materia hecha
con la mano del la mujer o del hombre.
Porque así quiero la dulzura
en cada una de mis poesías.
1 comentario:
Mmmmmmmmm... que rico. Hay por dios mio. jajajaja Me despertaste jilorio niño.
Es una poesía muy dulce, aunque lo que me sigue pareciendo dulce es tu voz, tu acento.
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